En pocas palabras
Si tu gato te lame y luego te muerde, lo más probable es que esté sobreestimulado. Lamer es la parte amistosa: así se acicalan los gatos unidos y comparten olor. El mordisco suele indicar que las caricias han durado demasiado o que está sobreexcitado y con ganas de jugar. Para a la primera señal y deja que se calme. Si morder es nuevo en él, llévalo al veterinario, porque puede ser dolor.
Por qué tu gato te lame y luego te muerde
Cats Protection lo explica así: si tu gato te lame y luego te muerde, o te muerde y luego te lame, lo más probable es que esté sobreestimulado. Lamer a personas u otros gatos suele servir para crear vínculo, compartir olor y sentirse bien. Si además muerde, seguramente está sobreexcitado o con ganas de jugar.
Hay otra versión. Algunos gatos lamen a la persona cuando los sujetan o los toman en brazos y no les apetece. Si se insiste, puede llegar enseguida un mordisco o un arañazo.
Mordiscos de amor: el mordisquito en pleno mimo
Al mordisco suave en mitad de un mimo muchos lo llaman mordisco de amor. Los lametones de antes sí son amistosos. Los gatos del mismo grupo se acicalan entre sí, y puede pasar incluso entre especies, así que un gato que te lame en el sofá quizá te está mostrando cariño.
El mordisco es otra cosa. La ASPCA describe al gato que de repente se irrita con las caricias, da un mordisquito o un mordisco suave y luego salta y se va. Tómalo como una primera señal de «basta», aunque sea suave, y termina el siguiente mimo un poco antes.
Demasiadas caricias: la sobreestimulación
Una caricia que empieza siendo agradable puede volverse molesta si no para. La ASPCA propone imaginar que alguien te frota la espalda siempre en el mismo punto, una y otra vez. El contacto repetitivo puede causar excitación, dolor e incluso electricidad estática en el pelo del gato.
El Cornell Feline Health Center da dos explicaciones posibles para los mordiscos durante las caricias: la sobreestimulación y el intento del gato de decidir cuándo terminan. El límite depende de cada gato. Algunos pasan horas en tu regazo y otros quieren un minuto o dos de caricias y luego siguen con lo suyo.
Las señales antes del mordisco
Casi siempre hay aviso. Fíjate si gira la cabeza de golpe hacia tu mano, si la cola se sacude o azota, si las orejas se aplastan o giran hacia delante y hacia atrás, si se inquieta o se le dilatan las pupilas.
Hay señales más pequeñas. Según Battersea, un gato incómodo se tensa, se aparta, se acicala de repente, sacude la cabeza, gira las orejas o se lame la nariz.
Que ronronee no significa que todo vaya bien. Un ronroneo fuerte mientras lo acaricias o juegas indica que está estimulado, y un gato sobreestimulado puede agarrarte de repente y morderte.

Cuando lamer forma parte del juego
A veces lamer y morder es juego. Los gatos son cazadores natos y, si no tienen nada que atrapar, pueden lanzarse sobre ti. Abrazarte el brazo y morderlo es un movimiento de caza clásico.
Si intentas acariciar a un gato en pleno juego, puede confundir tu mano con un juguete. Mantén las manos fuera del juego y dale un objetivo a esa energía: una caña con plumas, un juguete alargado para patear o una pelota de ping-pong. Sujeta el juguete lejos de tus dedos para que muerda el juguete y no a ti.
El juego brusco es habitual en gatitos y gatos jóvenes de menos de dos años, así que un gato joven puede hacerlo más a menudo.

Qué hacer en el momento
Para. Cuando tu gato indica que ya no quiere caricias, la ASPCA aconseja simplemente parar. Quédate quieto y tranquilo, y retira la mano despacio. Los movimientos bruscos y los ruidos fuertes pueden alterarlo más y hacer que vuelva a morder.
Después dale espacio y no lo sigas. Puedes dejar la mano tendida por si vuelve a pedir más. Si el mordisco te rompe la piel, lávalo con agua tibia y jabón, sécalo con suavidad y tápalo. Busca atención médica si se infecta o no se cura.
Cómo acariciarlo para que no acabe en mordisco
Acaricia donde a la mayoría de los gatos les gusta: mejillas, barbilla y la parte de arriba de la cabeza. Evita la barriga y la base de la cola, que a casi todos les resultan demasiado sensibles.
Prueba la regla de los tres segundos de Battersea. Acarícialo tres segundos y haz una pausa. Si se frota contra ti para pedir más, sigue. Si no, seguramente ya tiene bastante por ahora. A la mayoría de los gatos les van bien ratos cortos y frecuentes, de unos dos minutos.
Cornell sugiere darle un premio cuando acepta caricias breves y suaves sin señales de morder, y alargarlas poco a poco. Ante cualquier señal, para y déjalo descansar sin tocarlo. Vigila a los niños, que a menudo no ven las primeras señales.
Lo que nunca hay que hacer
No castigues un mordisco: nada de gritos, empujones ni agua. Tu gato no entenderá qué ha hecho mal y probablemente se estresará. La AAFP advierte que el castigo puede hacer que tema a las personas y muerda o arañe más, y que nunca es apropiado.
Cualquier castigo físico puede aumentar su miedo y empeorar la agresividad. En pleno juego brusco, incluso tocarlo puede tomarse como más juego. Mejor levántate y vete, y el juego demasiado brusco simplemente se acaba.
Cuando morder es dolor: ve al veterinario
Si tu gato ha empezado a morder hace poco, habla con tu veterinario, porque puede ser una señal de dolor. Un gato que siente dolor puede morder para que no lo toquen ni lo muevan. Un gato con artrosis, por ejemplo, puede no tolerar que le toquen las articulaciones, y los problemas dentales también pueden volverlo agresivo.
Pide cita pronto si los mordiscos llegan con otros cambios: tolera menos a las personas, se esconde o duerme más de lo normal, come o bebe menos, le cuesta bajar de los muebles, se queda encogido con los ojos entrecerrados o se queja al moverse o al usar el arenero. Algunos gatos incluso ronronean cuando les duele algo.
Nota de una tarde en el sofá
Sofá, 20:45. Se subió a mi regazo y me lamió la mano, ronroneando fuerte. Le acaricié el lomo un minuto. Después: orejas de lado, punta de la cola sacudiéndose, giro rápido de la cabeza, mordisco suave. Paré y dejé la mano quieta. Se lamió el hombro y bajó de un salto. A la tarde siguiente: solo mejillas y una pausa cada pocas caricias. Sin mordisco.
Una nota así muestra cuántas caricias disfruta tu gato antes de que aparezcan las señales, y la próxima vez puedes parar una caricia antes.
Lo que más se pregunta
¿Por qué mi gato me lame y luego me muerde mientras ronronea?
Un ronroneo fuerte durante las caricias indica que tu gato está estimulado, y a menudo va con lametones. Si la estimulación se pasa de la raya, puede agarrarte de repente y morderte. Fíjate en las orejas y la cola, no solo en el ronroneo.
¿Por qué mi gato me lame y luego me muerde suave?
Un mordisco suave después de lamerte suele indicar que está sobreexcitado o que ya ha tenido bastantes caricias. La ASPCA describe gatos que dan un mordisquito y luego saltan y se van. Para, dale espacio y termina el próximo mimo un poco antes.
¿Por qué mi gato me muerde y luego me lame?
Cats Protection lo interpreta igual que lamer y luego morder: lo más probable es que esté sobreestimulado. Lamer es la parte amistosa. Déjalo descansar y lleva su energía hacia un juguete.
¿Por qué mi gato me lame y luego me muerde fuerte?
Antes de un mordisco fuerte suele haber señales que se nos escaparon, así que la próxima vez vigila la cola, las orejas y las pupilas. Si los mordiscos fuertes son nuevos o raros en tu gato, llévalo al veterinario, porque el dolor puede ser la causa. Lava cualquier mordisco que rompa la piel.
¿Por qué mi gato me lame y luego se lame a sí mismo?
Según Battersea, acicalarse de repente es una de las señales de que un gato está incómodo con la interacción. Haz una pausa y deja que él decida si vuelve por más.
Fuentes y lecturas adicionales
- Cats Protection — Why does my cat bite me?
- Cats Protection — Why does my cat lick me?
- Cats Protection — How to pet a cat
- Cats Protection — Why does my cat purr?
- Cats Protection — Signs of pain
- Battersea — How to stroke a cat and interact with them
- ASPCA — Aggression in Cats
- Cornell Feline Health Center — Feline Behavior Problems: Aggression
- AAFP — Training Techniques for Addressing Undesirable Behaviors



