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Entender a tu gato

Lenguaje corporal del gato: orejas, ojos y cola

Ninguna señal aislada dice cómo se siente un gato. Orejas, ojos, cola, bigotes, postura y sonidos cobran sentido juntos, en el momento y comparados con lo habitual en tu gato.

Un Maine Coon atigrado oscuro camina hacia el espectador con la cola en alto, la punta curvada y las orejas hacia delante.

En pocas palabras

Observa al gato entero, no una sola parte: orejas, ojos, bigotes, cola, postura y sonidos, juntos y en contexto. Orejas hacia delante, mirada suave y cola en alto suelen indicar que está cómodo; orejas aplastadas, pupilas dilatadas, una cola metida, erizada o que azota y un cuerpo agazapado indican que necesita espacio. Si dudas, dale distancia y deja que sea él quien se acerque.

Mira al gato entero, no una sola señal

La cara de un gato es menos expresiva que la de un perro, y muchos gatos ocultan el miedo o el dolor, así que los pequeños cambios importan. Una señal aislada confunde: ronronea tanto un gato relajado como uno estresado, y las pupilas dilatadas pueden indicar miedo, un juego emocionante o solo poca luz.

Míralo todo junto, fíjate en lo que acaba de pasar y compáralo con lo habitual. Describe antes de interpretar: «orejas de lado, pupilas grandes, cola metida, agazapado tras sonar el timbre» dice más que «está de mal humor».

Orejas y bigotes

Las orejas relajadas y hacia delante son la señal habitual de un gato tranquilo, aunque sigan girando hacia los sonidos. Giradas hacia los lados o hacia atrás indican que está menos cómodo. Pegadas a la cabeza y con pupilas dilatadas suelen indicar miedo; erguidas pero giradas hacia fuera y con pupilas estrechas, normalmente frustración.

Los bigotes quietos y relajados junto a la cara sugieren calma. Echados hacia delante indican interés o tensión, así que mira también orejas y pupilas: orejas hacia delante y pupilas pequeñas, curiosidad; orejas aplastadas y pupilas grandes, estrés. Pegados a las mejillas, miedo.

Ojos, pupilas y parpadeo lento

Los ojos relajados se ven suaves y almendrados, con pupilas pequeñas, a veces entrecerrados. Los ojos muy abiertos con pupilas grandes suelen acompañar al estrés o al miedo, pero las pupilas también se dilatan con poca luz y en pleno juego. Si se siente amenazado, puede apartar la mirada o parpadear rápido. No lo mires fijamente: puede tomarlo como una amenaza.

El parpadeo lento es cerrar y abrir los ojos de forma suave y pausada. Si el resto del cuerpo está relajado, parpadea despacio tú también y gira un poco la cabeza. Si lo ves tenso, mejor dale espacio.

Qué te dice la cola

La cola en alto suele indicar un gato seguro y amistoso; con la punta curvada como un signo de interrogación, es un saludo. Rodear tus piernas con la cola también es un saludo amistoso. Si la cola en alto tiembla, puede ser emoción, pero también es la postura de marcar con orina, que puede indicar estrés.

El movimiento también cuenta. Un vaivén lento puede indicar duda, frustración o un salto inminente; uno rápido, enfado o malestar; las sacudidas a tirones, nerviosismo. La cola erizada indica miedo o amenaza, y metida bajo el cuerpo, miedo o estrés. Si la mueve de forma extraña y notas otros cambios, consulta con tu veterinario.

La postura y la barriga al aire

Un gato relajado se estira, se hace un ovillo o se tumba de lado, sin tensión. Agazapado y encogido, con la cabeza baja y la cola recogida, está preocupado y no quiere que te acerques. Un gato asustado encoge la cabeza y se pega al suelo, listo para huir.

La espalda arqueada, el cuerpo de lado y el pelo erizado dicen «no te acerques». Enseñar la barriga tampoco es siempre una invitación: si se pone panza arriba para saludarte, suele estar relajado, no pidiendo caricias ahí. Aplastado contra el suelo y medio girado de lado, con las orejas pegadas y la boca abierta, te pide que te alejes.

Ronroneos, trinos, bufidos y gruñidos

Los sonidos con la boca cerrada, como el ronroneo y el trino, son sobre todo amistosos: sirven para saludar y pedir atención, y algunos gatos también saludan así a las personas. Los gatos adultos rara vez maúllan a otros gatos: la mayoría de los maullidos son para ti.

Los bufidos, los gruñidos y otros sonidos con la boca abierta expresan miedo u hostilidad: piden a quien esté cerca, persona o animal, que pare o se aleje. Nunca castigues una advertencia; puede hacer que te tenga más miedo. Dale espacio y después busca la causa.

Señales de estrés, miedo y dolor

El estrés suele verse como un cambio, no como una postura: se esconde más, se acicala en exceso, se relame, se mueve despacio y con cautela, se encorva al descansar, cambia cómo come o usa el arenero, o marca con orina en casa. Un gato asustado también puede evitar a las personas o volverse agresivo.

El dolor puede verse igual. Algunas señales: tolera peor a las personas, se esconde o duerme más, se encoge con los ojos entornados, se queja al moverse o al usar el arenero y, a veces, ronronea. Si su conducta ha cambiado o notas señales así, consulta con tu veterinario antes de entrenar.

¿Darle espacio o acercarte?

Invitaciones: se acerca con la cola en alto, te saluda con un trino, frota la cara contra tu mano o la busca cuando dejas de acariciarlo. Peticiones de espacio: se aleja, gira las orejas, se lame la nariz, se acicala de repente, sacude o azota la cola, dilata las pupilas, se esconde, bufa o gruñe.

Para invitarlo, siéntate o agáchate sin inclinarte sobre él, no lo arrincones, mira más allá de él y no a los ojos, y ofrécele la mano cerrada sin apretar. Si se frota contra ella, acaríciale las mejillas o la barbilla unos segundos y para. Si quiere más, suele volver a frotarse. No lo toques mientras come, duerme o se esconde.

El lenguaje corporal en el entrenamiento

En una sesión, tu gato responde con todo el cuerpo. Enseña en pasos pequeños, a su ritmo, y atiende a las primeras señales de tensión: orejas que giran de lado, la punta de la cola que se sacude, relamerse o apartar la mirada. Si las ves, para o facilita el paso: menos intentos, más distancia o una versión más sencilla.

Para antes de que esté claramente incómodo: si el contacto solo termina cuando da un zarpazo o muerde, aprende que así se termina. Acaba con un paso que ya sepa hacer, mientras sigue tranquilo. Lapka pregunta tras cada sesión si tu gato se mantuvo en calma, y así estas señales quedan registradas.

Nota de lenguaje corporal tras una sesión

Truco: pata en la palma, sala de estar, antes de cenar. Inicio: cola en alto, orejas hacia delante, tomaba los premios con suavidad. Cuarto intento: orejas de lado, punta de la cola sacudiéndose, se relamió. Cambio: volvimos a levantar la pata; dos intentos fáciles y premio con las orejas ya hacia delante. Próxima vez: parar tras tres intentos.

Anota lo que viste antes de interpretarlo; unas cuantas notas así muestran cuándo tu gato pasa de la calma a la tensión.

Lo que más se pregunta

¿Por qué los gatos ronronean?

A menudo porque están relajados o quieren atención; los gatitos ronronean desde que nacen para que su madre sepa que están bien. Pero también ronronean por estrés, por ejemplo en el veterinario, o cuando están enfermos o sienten dolor, quizá para calmarse. Orejas y bigotes relajados y pupilas pequeñas indican bienestar. Si ronronea mucho más de lo habitual o en situaciones poco comunes, consulta con tu veterinario.

¿Por qué los gatos amasan?

Los gatitos amasan a su madre para que fluya la leche. Nadie sabe con certeza por qué algunos adultos siguen haciéndolo; la idea más extendida es que les resulta agradable. Suelen hacerlo sobre mantas suaves o personas con las que se sienten seguros. Es normal, así que nunca lo castigues; si las uñas te hacen daño, pon una manta doblada entre los dos.

¿Qué significa el parpadeo lento?

A menudo, que tu gato se siente cómodo contigo, aunque la evidencia es limitada y algunos gatos parpadean despacio cuando están estresados, así que fíjate en el resto del cuerpo. No todos los gatos lo hacen, y no pasa nada. Entrecerrar los ojos o parpadear mucho es otra cosa: consulta con tu veterinario.

¿Qué significa que tu gato mueva la cola de lado a lado?

Normalmente tensión, no alegría: un vaivén lento puede indicar frustración o un salto inminente, y un movimiento rápido, latigazos o golpes contra el suelo, nerviosismo, malestar o actitud defensiva. Si empieza mientras lo acaricias o durante el juego, para y dale un descanso. Un balanceo suave y rítmico de la cola en alto, en cambio, puede ser de un gato contento.

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