En pocas palabras
Los gatos casi nunca atacan sin motivo, aunque lo parezca. Lo más habitual es el juego y la caza, con tus manos y tus pies como presa. También puede ser que se haya cansado de las caricias, que tenga miedo o que haya visto otro gato por la ventana y descargue contra quien tenga cerca, a veces horas después. Si los ataques son nuevos, llévalo primero al veterinario: el dolor puede causarlos.
¿Por qué mi gato me ataca sin motivo?
«Los gatos no se comportan al azar ni hacen cosas porque sí, aunque no veamos una explicación lógica», dice Nicky Trevorrow, etóloga clínica, en el blog de Cats Protection, una organización benéfica británica. Cuando un gato parece morder de la nada, a menudo hubo señales que se nos escaparon.
Vicky Halls, enfermera veterinaria y consejera de conducta felina, lo explica sin rodeos. Los gatos suelen ser agresivos con las personas porque están aterrados, sometidos a mucha presión social o enfermos. Y mucho de lo que llamamos agresión es juego o caza dirigidos al blanco equivocado. Tienen dientes y uñas afilados, escribe, pero ninguna mala intención.
El juego es la causa más frecuente. La ASPCA, la sociedad protectora de animales de Estados Unidos, dice que la agresión por juego es el tipo de agresión más común de los gatos hacia sus dueños.
Mi gato me ataca los pies cuando paso
Casi siempre es caza, y tus tobillos son la presa. El Centro de Salud Felina de la Universidad de Cornell explica que un gato a punto de lanzar un ataque de juego suele sacudir la cola, pegar las orejas y tener las pupilas dilatadas. Puede acechar a su objetivo y a menudo salta desde un escondite cuando este pasa.
Es más habitual en gatitos y gatos jóvenes: según la ASPCA, el juego brusco es común y natural en gatos de menos de dos años. Puede empeorar cuando el gato pasa muchas horas solo sin poder jugar, o cuando alguien lo ha animado a perseguir y atacar manos y pies.
Un gatito que aprendió que los dedos de las manos y de los pies son juguetes seguirá atacándolos de adulto, con dientes y uñas mucho más afilados.
Busca un patrón: la misma puerta, la misma hora. Y adelántate con un juego antes de la emboscada. Un cascabel en un collar de cierre de seguridad puede ayudarte a saber dónde está escondido.
Por qué mi gato me ataca de repente, de la nada
Si el ataque de verdad parece salir de la nada, piensa en qué vio tu gato antes. La agresión redirigida aparece cuando algo excita mucho al gato y no puede alcanzarlo, como otro gato al otro lado de la ventana. Como no llega, se lanza contra quien tenga cerca.
La ASPCA dice que entre el estímulo y el ataque pueden pasar incluso horas. Por eso los dueños lo describen como un ataque sin provocación: nunca vieron al gato que pasó por fuera 30 minutos antes. Las mordidas no se contienen, y por eso es probablemente el tipo más peligroso.
Lo más habitual es que lo desaten otro gato o pájaros vistos por la ventana, el olor de otro gato en la ropa de alguien, ruidos fuertes o agudos y una pelea con otro gato de la casa.
Un ataque redirigido solo ocurre si alguien se acerca. Como dice la ASPCA, el gato no irá a buscar a quién atacar. Así que si ves a tu gato mirando tenso por la ventana, déjalo tranquilo: no lo levantes en brazos, no le hables ni intentes calmarlo. Bajar la persiana de la ventana donde aparece el otro gato quita el estímulo.
Por qué mi gato me ataca cuando lo acaricio
Tu gato te pide mimos y luego muerde. Nicky Trevorrow recuerda que dejarse acariciar por una persona no es algo natural para un gato. Cuánto lo disfruta depende en parte del contacto amable que tuvo de cachorro, entre las dos y las siete semanas de vida.
Acariciar el mismo sitio una y otra vez puede causar excitación, dolor e incluso electricidad estática en el pelo, según la ASPCA. Lo que hace un minuto le gustaba empieza a molestarle. Fíjate si gira la cabeza de golpe hacia tu mano, mueve o sacude la cola, aplana o gira las orejas, se inquieta o dilata las pupilas. En cuanto lo veas, para.
Que sea breve. International Cat Care, una organización benéfica internacional, aconseja acariciar de 3 a 5 segundos y hacer una pausa para que tu gato decida si sigue. Quédate en las mejillas y la barbilla. A muchos gatos no les gusta que les toquen la barriga, las patas, los muslos, la parte baja del lomo o la base de la cola, y pueden soltar un zarpazo. Y un gato que se tumba panza arriba suele estar saludando: no te está pidiendo que le frotes la barriga.

Por qué mi gato me ataca de noche o al acostarme
Los gatos son más activos al amanecer y al anochecer, sobre todo los gatitos y los jóvenes, así que la noche es su hora de caza. Cats Protection también señala que una persona inquieta, que mueve mucho los dedos de las manos y de los pies, provoca más al gato que alguien quieto y tranquilo. Los pies que se mueven al borde de la cama son justo ese tipo de movimiento.
Si tu gato se esconde debajo de la cama y te ataca los tobillos al acostarte, en Cornell aconsejan cerrarle el acceso a ese escondite. Cats Protection recomienda mucho juego durante el día para que gaste la energía que le sobra, y una caña de juguete va perfecta para eso.
Si tu gato te ataca mientras duermes o te despierta de noche, intenta no regañarlo. Cats Protection dice que algunas enfermedades hacen que los gatos se despierten de noche, maúllen mucho o estén inquietos y desorientados. Si tu gato ha empezado a hacerlo hace poco, llévalo al veterinario.

Por qué mi gato me ataca a mí y no a mi pareja
Cats Protection explica que depende del motivo. Un gato asustado puede tenerle miedo a una persona en concreto: alguien que acaba de llegar a casa o alguien que una vez lo asustó.
Si muerde por sobreexcitación, suele tocarle a quien pasa más tiempo con él y juega más, a quien antes lo dejaba perseguir sus dedos, o a quien se mueve y da un respingo cuando lo muerde. Las manos y los pies inquietos pueden recibir más ataques que alguien tranquilo.
La ASPCA añade que un gato puede mostrarse territorial con unos miembros de la familia y no con otros, y que el olor de otro gato en la ropa de alguien puede desatar un ataque.
Mi gato empezó a atacarme: primero, al veterinario
Si un gato que siempre fue tranquilo empieza a atacar, lo primero es una revisión veterinaria. Cats Protection dice que morder de repente puede ser señal de dolor, y que los gatos son maestros en disimularlo.
Cornell cita el hipertiroidismo, la artrosis, los problemas dentales y los del sistema nervioso central entre las enfermedades que pueden causar agresión. Un gato con las articulaciones doloridas puede bufar, morder o arañar si se las tocan. La ASPCA añade que los gatos mayores pueden sufrir confusión e inseguridad, y eso también puede volverlos agresivos.
International Cat Care aconseja llamar al veterinario si tu gato empieza de pronto a gruñir, bufar, dar zarpazos o morder cuando antes no lo hacía, o si no deja de hacerlo. Si hace falta, el veterinario también puede derivarte a un especialista en conducta felina.
Las señales antes de un ataque
La mayoría de los gatos avisan. Vicky Halls enumera las señales que indican que toca apartarse: pupilas dilatadas y mirada fija, cola que golpea o se sacude, bufidos, gruñidos o escupidos, orejas pegadas a los lados de la cabeza o giradas hacia atrás y el cuerpo agazapado o tenso.
International Cat Care añade otras más discretas: la piel del lomo que se estremece o se ondula, quedarse de pronto inmóvil, sacudir la cabeza y lamerse la nariz o los labios cuando no acaba de comer. Si las ves, aparta las manos y dale espacio.
Cornell describe a un gato relajado así: pupilas normales, orejas erguidas y la cola levantada, sin sacudidas. Guarda el juego y los premios para cuando tu gato esté así.
Qué hacer cuando tu gato te ataca
Quédate lo más quieto y tranquilo que puedas. Los movimientos bruscos y los ruidos fuertes hacen que un gato asustado o sobreexcitado tenga más ganas de volver a morder. Luego apártate y dale tiempo para calmarse, con un camino libre para huir y esconderse.
Nunca lo castigues. Cornell dice que cualquier castigo físico puede aumentar el miedo del gato y empeorar la agresión, y Cats Protection dice lo mismo de los regaños. No le cierres el paso ni intentes consolarlo mientras siga alterado.
Después de un ataque serio, Vicky Halls aconseja dejar al gato solo varias horas para que se calme, salvo que el veterinario diga otra cosa. Con los ataques de juego, Cornell dice que basta con irte: así tu gato aprende que el juego brusco significa que no hay juego.
Cómo evitar los ataques: dale algo que cazar
Un gato que se lanza sobre ti necesita una presa mejor. Una caña de juguete mantiene tus manos lejos de su alcance, y un juguete para patear le da algo que agarrar y golpear con las patas traseras. Los comederos rompecabezas le dejan cazar su comida.
Lo que mejor funciona son ratos cortos y frecuentes. Cats Protection dice que a la mayoría de los gatos les basta con jugar y recibir mimos un par de minutos cada vez, repartidos a lo largo del día, e International Cat Care dice que un minuto de actividad frenética ya es un buen resultado. Al final, deja que atrape el juguete, termina el juego poco a poco y dirige su atención a otra cosa, como la comida. International Cat Care lo aconseja con los gatitos, para evitar emboscadas a las personas.
Juega a las horas en que tu gato suele tenderte emboscadas, antes de que empiece. Si quieres que alguien planifique esos ratos por ti, un programa de Lapka prepara sesiones cortas cada día y las ajusta después de cada una.

Así pueden ser las notas de una semana
Lun, 19:30: zarpazo en el tobillo desde detrás del sofá cuando iba a la cocina. Justo antes, movía la cola.
Mié, 19:15: cinco minutos con la caña antes de cenar, termina atrapando la pluma. Hoy, ninguna emboscada.
Vie, 15:00: gruñe a un gato naranja del jardín. Cerca de una hora después, me muerde la mano cuando voy a levantarlo en brazos.
Notas así muestran cuándo y dónde ocurren los ataques. Aquí, las emboscadas de la noche llegan los días sin juego, y el mordisco del viernes vino después de un gato en la ventana.
Lo que más se pregunta
¿Mi gato me ataca o está jugando?
Muchas veces está jugando. Un ataque de juego viene con acecho y salto, casi siempre hacia manos o pies que se mueven, y la mordida suele ser bastante suave, aunque puede doler y dejar herida. Un gato que bufa, se agazapa con las orejas planas y los ojos muy abiertos está asustado. Déjalo en paz y deja que se esconda.
¿Por qué mi gato me agarra la pierna y me muerde?
Cats Protection dice que abrazar un brazo o una pierna y morder es un movimiento de caza clásico. Con una presa grande, el gato la sujeta con las patas delanteras y muerde mientras patea con las traseras. Dale un juguete para patear en lugar de tu pierna.
¿Por qué mi gato me muerde y sale corriendo?
Es lo típico de la agresión por caricias. La ASPCA describe a un gato que de repente se irrita con las caricias, da un mordisquito y luego salta y se va corriendo. La próxima vez, para en cuanto mueva la cola o gire la cabeza hacia tu mano.
¿Qué hago si mi gato me muerde y me hace sangre?
Lava la zona enseguida, al menos cinco minutos, con agua y jabón, aunque la piel no esté rota. Cats Protection aconseja buscar atención médica enseguida si la piel está rota o sangra. Si poco después de un arañazo tienes fiebre, dolor de cabeza, hinchazón, enrojecimiento o dolor, busca atención médica con urgencia, aunque la piel no se rompiera.
¿Un gato mayor puede volverse agresivo de repente?
Sí, y es motivo para ir al veterinario. Las articulaciones doloridas, el tiroides y los problemas dentales pueden influir, y la ASPCA dice que los gatos mayores pueden sufrir confusión e inseguridad. International Cat Care añade que, con la edad, un gato puede querer menos contacto con las personas, o a veces más.
Fuentes y lecturas adicionales
- Cats Protection — Why does my cat suddenly attack me?
- Cats Protection — Why does my cat bite me?
- Cats Protection, The Cat magazine — When cats attack! The truth about cat aggression to humans (Vicky Halls, 2014)
- Cats Protection — Cats at night
- Cornell Feline Health Center — Feline Behavior Problems: Aggression
- ASPCA — Aggression in Cats
- International Cat Care — Handling and interactions
- International Cat Care — Playing with your cat



