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Hábitos cotidianos

Cómo calmar a un gato: qué ayuda y qué lo empeora

Suena el timbre y tu gato ya está debajo de la cama antes de que te levantes. O son las diez de la noche y corre de punta a punta del pasillo, y de paso se lanza a tus tobillos.

Un maine coon atigrado marrón descansa tranquilo en una caja de cartón sobre un estante bajo, medio escondido, con los ojos entrecerrados.
Fotos generadas con IA.

Por dónde empezar

Primero averigua qué le pasa. Un gato asustado se hace pequeño y busca por dónde escapar: dale un escondite y déjalo tranquilo. Un gato sobreexcitado acecha y se abalanza: no te muevas y dale un juguete que pueda atrapar. En ningún caso lo levantes en brazos, lo persigas ni lo regañes. Si el cambio es repentino, o se esconde y no come, llama al veterinario.

¿Asustado o sobreexcitado? Cómo distinguirlo

Un gato asustado o estresado se hace pequeño. Se agacha pegado al suelo con la cabeza baja y la cola recogida, aplana las orejas o las gira hacia los lados, y abre mucho los ojos, con las pupilas grandes y redondas. Muchos se quedan inmóviles, se escabullen a un escondite o se suben a algún sitio alto.

Un gato sobreexcitado, en cambio, viene hacia ti. Acecha tus pies, te atrapa la mano en plena caricia o te lame y luego te muerde. Una cola que se sacude a tirones indica irritación. Si mientras lo acaricias se le eriza el pelo en la base de la cola levantada, para antes de que te muerda.

La cola que barre rápido de lado a lado puede aparecer en los dos casos, así que fíjate en todo el gato. Como referencia, un gato relajado tiene las orejas sueltas y redondeadas, los ojos entrecerrados con pupilas pequeñas y los bigotes pegados a la cara.

Dale espacio y un escondite a un gato asustado

Esconderse es su forma de sobrellevar el miedo. Deja que se quede ahí hasta que se sienta seguro para salir. Cats Protection advierte que intentar sacarlo puede ponerlo más nervioso y hacer que se esconda durante más tiempo.

Asegúrate de que siempre tenga adónde ir: un sitio tranquilo, mejor en alto y cubierto, lejos de los cuencos y del arenero. Sirven una caja de cartón, un cajón vacío o lo alto de un armario. Cuando hay visitas, mejor todavía una habitación tranquila para él solo.

Después, sigue con tu vida normal. Andar de puntillas y hablar en susurros no ayuda: International Cat Care señala que esa tensión puede poner más ansioso a un gato nervioso. Si hay fuegos artificiales o tormenta, cierra las cortinas y pon música o la tele.

Lo que empeora el miedo de un gato

Levantarlo en brazos para consolarlo. Es lo que querríamos nosotros, pero la mayoría de los gatos prefieren que los dejen en paz cuando tienen miedo. Ya vendrán a pedir mimos cuando quieran.

Seguirlo, meter la mano debajo de la cama o taparle la salida. Un gato que se siente atrapado puede morder o arañar como último recurso.

Regañarlo. La RSPCA explica que es muy poco probable que un gato entienda por qué le gritas o lo castigas, y que puede volverse más nervioso o miedoso.

Meterle prisa: tenerlo en el regazo «para que se acostumbre» o meterlo a la fuerza en el transportín. Forzarlo solo refuerza el miedo.

Deja que tu gato se acerque solo

Cuando tu gato vuelva a salir y a moverse por casa, deja que dé el primer paso. Siéntate en el suelo o en una silla cerca, porque alguien de pie junto a él le parece enorme y amenazante, y muévete despacio.

No lo mires fijamente. Aparta la vista o prueba un parpadeo lento: entorna los ojos y luego ciérralos un momento. Si se acerca, ofrécele la mano baja y un poco de lado para que la huela. Si se frota la mejilla contra ella, es buena señal. Si echa el peso hacia atrás, todavía no está seguro, así que no insistas.

Los premios ayudan. Deja unos cuantos cerca de ti y, cuando se los coma tranquilo, ofréceselos en la palma abierta.

Una persona sentada en el suelo de la sala con una mano baja, y un maine coon atigrado marrón que se acerca a olerla.

Cómo calmar a un gato sobreexcitado

Si te está atacando los tobillos o las manos, no te muevas. Los movimientos bruscos hacen que un gato sobreexcitado vuelva a morder con más facilidad, y tocarlo o levantarlo en pleno juego tiene el mismo efecto.

Luego dale una salida a esa energía. Una caña con un juguete en la punta mantiene tus manos lejos de sus dientes. Deja que lo atrape: lo que más disfruta del juego es la captura, y un punto láser o un video de ratones que nunca podrá agarrar lo dejan frustrado. Si usas el láser, termina con la caña para que el juego acabe en una captura.

A la mayoría de los gatos les va bien poco y a menudo: un par de minutos de juego o de caricias cada vez. Para en cuanto empiece a acelerarse.

Cómo calmar a un gato por la noche

Los gatos son más activos al amanecer y al anochecer, sobre todo los cachorros y los jóvenes, así que un rato de carreras al caer la tarde es normal. Si los ataques de locura (los famosos zoomies) son diarios, puede que le falte actividad.

Reparte el juego a lo largo del día. Cambia una sesión larga de 15 minutos por la noche por varias de cinco minutos con la caña. Para la madrugada, déjale algo silencioso: una pelota blanda que no haga ruido al golpearla o una huevera de cartón con parte de su ración diaria de comida seca.

Si lo despierta el hambre, dale comidas más pequeñas y frecuentes durante el día, o usa un comedero automático que se abra de noche o de madrugada. Y no lo regañes por despertarte. Cats Protection recuerda que algunas enfermedades hacen que los gatos estén inquietos o maúllen de noche, así que comenta al veterinario cualquier costumbre nocturna nueva.

Cómo acostumbrar a tu gato al transportín en casa

Para la mayoría de los gatos, el transportín (o transportadora) significa una sola cosa: veterinario. Battersea dice que guardarlo hasta el día en que hace falta es un error común. Déjalo en un rincón tranquilo donde tu gato ya suela estar, con una manta suave dentro y la puerta quitada o abierta. Si la parte de arriba se desmonta, empieza solo con la mitad de abajo.

Después, avanza a pasos pequeños, con un premio en cada uno: premios dentro sin la tapa, luego con la tapa, luego la puerta cerrada unos segundos mientras come. Ve alargando hasta un par de minutos con la puerta cerrada y entonces levanta el transportín unos segundos.

Pasa al siguiente paso solo cuando tu gato esté del todo tranquilo, y si no lo está, vuelve uno atrás. La PDSA calcula varias sesiones a lo largo de al menos una o dos semanas, así que empieza mucho antes del viaje. Lapka tiene un programa para esto, pensado para que tu gato entre solo en el transportín.

Un transportín abierto, sin puerta y con una manta dentro, en el suelo de la sala, y un maine coon atigrado marrón que entra en él.

Cómo calmar a un gato en el coche

Tu gato debe ir en el transportín todo el viaje, y el transportín, bien sujeto: en el suelo detrás de un asiento delantero o con el cinturón en el asiento trasero. Nunca en el maletero. Si el asiento está inclinado, nivélalo con una toalla enrollada.

Tapa el transportín con una manta o una sábana para que no vea todo lo que pasa por la ventanilla. A un gato nervioso puede ayudarle un espray de feromonas en la manta de dentro. Rocíalo al menos 15 o 20 minutos antes de meterlo, porque al principio huele a alcohol. Quita los ambientadores de olor fuerte y conduce con suavidad.

Salvo que el veterinario te haya dicho otra cosa, no le des de comer unas cuatro o cinco horas antes de salir, por si vomita, pero ofrécele agua hasta que te vayas. Muchos gatos maúllan al principio, y algunos todo el camino. Háblale con calma y no abras la puerta. Al final, el movimiento y el ruido del coche le ayudan a calmarse o incluso a dormirse.

Nunca lo dejes solo en el coche estacionado, porque se calienta muy rápido. Si cada viaje acaba en vómitos o con mucho estrés, habla con tu veterinario, que quizá pueda ayudar.

Cómo calmar a una gata en celo

Una gata en celo maúlla muy fuerte, se revuelca por el suelo, arquea la espalda con la cola a un lado y se vuelve muy cariñosa. Los maullidos pueden sonar a dolor, pero la PDSA dice que el celo casi nunca duele. Sobre todo, la deja inquieta y rara.

Las hormonas no se pueden apagar en casa. Lo que sí puedes hacer es tenerla ocupada con juegos y algo en lo que entretenerse, como un juguete con premios dentro. Mantenla en casa y lejos de machos sin castrar durante todo el celo, también de los que vivan contigo.

La solución a largo plazo es esterilizarla: así los celos se acaban para siempre. La PDSA dice que la mayoría de las gatas pueden esterilizarse a los cuatro meses; pregunta a tu veterinario cuál es el mejor momento para la tuya. Consúltale también si crees que llora por otra cosa.

No le des nada de tu botiquín. La PDSA advierte que los ansiolíticos para personas pueden empeorar la ansiedad de un gato y que algunos son peligrosos. Dale solo lo que le haya recetado el veterinario.

Cuándo ir al veterinario

Ve primero al veterinario si el cambio ha sido repentino: un gato seguro de sí mismo que ahora se pasa el día escondido, bufa o le tiene miedo a todo. International Cat Care insiste en que un cambio así no se debe pasar por alto, porque puede ser señal de enfermedad o de dolor.

Llama al veterinario si tu gato lleva más de 24 horas sin comer, se esconda o no. Los gatos disimulan muy bien el dolor, y suele notarse más en un cambio de conducta que en una cojera. Entre las señales, Cats Protection cita que se esconda más, tolere peor a la gente, duerma más, se quede encorvado con los ojos entornados, no quiera saltar desde los muebles y se queje al moverse o al usar el arenero.

Hay una señal que no puede esperar. Si va una y otra vez al arenero, hace fuerza y no sale orina, llama al veterinario de inmediato. La PDSA lo considera una urgencia, y el estrés puede desencadenar la inflamación de la vejiga que lleva a ello.

Dos tardes con Leo

Martes, 19:00. Timbre, llegan amigos. Leo debajo de la cama en un segundo: orejas planas, cola recogida, ojos enormes. No lo toco ni lo llamo. A las diez, cuando todo queda en silencio, sale, come y se duerme en el brazo del sofá.

Miércoles, 21:00. Me ataca los tobillos dos veces, con la cola a sacudidas. Me paro y saco la caña con plumas. Cinco minutos, tres capturas. A las nueve y media, dormido.

Apuntar lo que pasó justo antes te deja ver qué tipo de malestar era y qué lo calmó.

Si no sale como esperabas

¿Y si al día siguiente sigue escondido?

Muchos gatos salen de noche, cuando la casa está en silencio. Deja la comida, el agua y el arenero cerca, pero no pegados al escondite. Si lleva más de 24 horas sin comer, o nunca antes se había escondido así, llama al veterinario.

¿Y si no se acerca al transportín ni de lejos?

Empieza desde más lejos. Saca el transportín mientras tu gato está en otra habitación, pon su manta a cierta distancia y acércala poco a poco hasta que acabe dentro. Lávalo antes con jabón suave y agua para que no huela a veterinario.

¿Cuánto dura el celo de una gata?

Normalmente de cuatro a diez días, según la ASPCA. Si no se aparea, vuelve cada 18 a 24 días durante la temporada de cría, más o menos de febrero a septiembre en el hemisferio norte, y las gatas que viven dentro de casa pueden tener celos todo el año. La esterilización les pone fin.

¿Puedo darle algo a mi gato para calmarlo?

Solo lo que te dé el veterinario. Algunos gatos ansiosos sí necesitan medicación junto con un plan de conducta, y hay medicamentos autorizados para gatos. Los tuyos, nunca. Un difusor de feromonas enchufado puede ayudar como parte del plan, según Cats Protection, pero por sí solo puede servir de poco.

¿La hierba gatera calma a los gatos?

Suele pasar lo contrario. International Cat Care describe la hierba gatera (catnip) como una planta que excita a muchos gatos, aunque no a todos, y Battersea aconseja no tocar al gato mientras juega con ella. Va mejor para empezar un juego.

¿Castrar o esterilizar calma a un gato?

Calma la conducta que mueven las hormonas sexuales. Cats Protection explica que castrar o esterilizar a los cuatro meses evita buena parte de ella, como los maullidos nocturnos, el marcaje con orina, las escapadas y las peleas. Y una gata esterilizada deja de tener celos.

¿Qué os gustaría probar ahora?