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Vivir con dos gatos

Mis gatos se pelean de repente: por qué y qué hacer

Durante meses compartieron el sofá. Ahora uno entra en la habitación, el otro aplasta las orejas y, a la hora de cenar, ya se oyen bufidos debajo de la cama.

Un maine coon atigrado marrón y una gata atigrada gris, más pequeña, se miran de frente sobre la alfombra de la sala de estar, con las orejas giradas hacia los lados y la cola baja.

En pocas palabras

Dos gatos que se llevaban bien pueden empezar a pelearse cuando uno vuelve del veterinario con un olor extraño, cuando uno se asusta por algo de la ventana y lo paga con el otro o cuando algo cambia en casa. También puede haber dolor o una enfermedad detrás. Forcejear en silencio con pausas cortas suele ser juego; bufidos, gruñidos y zarpazos de pie probablemente sean pelea. Interrúmpela con un ruido, consulta al veterinario y preséntalos de nuevo, despacio.

¿Mis gatos se pelean o juegan?

Los gatos que se quieren suelen jugar a pelearse, y puede parecer brusco. Cats Protection, una organización benéfica británica, dice que a los gatos muy unidos les encanta jugar a pelear y «cazarse» entre ellos, lo que significa muchas carreras por toda la casa. La diferencia está en los detalles.

El juego suele ser silencioso, con pausas cortas mientras se recolocan o se preparan para volver a perseguirse. Los mordiscos son suaves y las uñas casi siempre están guardadas o, si salen, no hacen daño. Se turnan: uno persigue un rato y luego le toca huir. La ASPCA, la sociedad protectora de animales de Estados Unidos, añade que al jugar suelen llevar las orejas hacia delante y echar el cuerpo hacia delante, no hacia atrás. Después, los dos vuelven a la normalidad, sin tensión.

Una pelea se ve distinta. Si dos gatos se ponen de pie sobre las patas traseras y se lanzan zarpazos rápidos con las delanteras, lo más probable es que se estén peleando. También lo indican las orejas aplastadas, el cuerpo tenso, la cola que se agita y los gruñidos, bufidos o chillidos.

Lo que descubrió un estudio con 210 gatos

En un estudio publicado en 2023 en Scientific Reports, los investigadores analizaron vídeos de 105 parejas de gatos, 210 gatos en total, grabados por sus dueños o subidos a YouTube. Los expertos clasificaron al 56,2 % de los gatos como jugando, al 28,6 % como peleando y al 15,2 % como algo intermedio.

Los forcejeos largos en los que los dos se turnaban iban unidos al juego. Los ruidos y las persecuciones, a la pelea. Los autores lo dicen claro: si dos gatos jóvenes forcejean sin hacer ruido, lo más probable es que estén jugando. En una pelea de verdad, los gatos tienden a evitar el contacto cercano.

Las pausas también cuentan. Si hay pausas largas y quietas, además de ruidos y persecuciones, puede que ya no sea juego, escriben los autores.

Si te preocupa, conviene conocer los casos intermedios. Los autores escriben que un encuentro mixto puede convertirse en una pelea de verdad, pero eso no significa necesariamente que la relación entre los gatos se haya roto. Puede ser un desacuerdo pasajero.

Un maine coon atigrado marrón y una gata atigrada gris, más pequeña, juegan a pelear sobre la alfombra de la sala de estar; la gata, tumbada boca arriba, le apoya las patas en el pecho.

Mi gato ataca a mi otro gato sin motivo: por qué pasa

Cats Protection dice que los gatos evitan los conflictos siempre que pueden y que pelear es siempre su último recurso. Así que, si tus gatos se pelean y antes no, busca qué ha cambiado. Los motivos pueden ser muchos, y la organización señala tres.

Uno de ellos ha estado fuera. Los gatos de un mismo grupo comparten un olor que les ayuda a reconocerse. Un gato que vuelve a casa oliendo raro puede ser tratado como un extraño.

Uno de ellos se ha asustado. Un gato que ve a un gato desconocido por la ventana, o al que asustan unos fuegos artificiales o un ruido fuerte, puede bufar al otro o atacarlo. El Cornell Feline Health Center lo llama agresión redirigida: el gato está alterado por algo que no puede alcanzar y, en su lugar, se lanza contra una persona o contra otro gato.

Algo ha cambiado en casa, como muebles nuevos o visitas que se quedan unos días.

La edad también influye. La ASPCA dice que los problemas que empiezan cuando un gato tiene entre uno y tres años pueden deberse a la madurez social, y Cats Protection señala que los hermanos de camada pueden distanciarse hacia los 18 meses, aunque antes fueran inseparables. En Cornell añaden que los machos, sobre todo, pueden empezar a pelearse con otros machos entre los dos y los cuatro años, y que el primer paso es castrar o esterilizar a todos los gatos.

Y a veces uno de los dos no se encuentra bien. Eso tiene su propio apartado más abajo.

Mis gatos se pelean después del veterinario

Un gato vuelve del veterinario y el otro le bufa como si no lo conociera. En Cornell explican que un gato puede llegar a atacar a otro al que ya había aceptado si ha estado fuera de casa, por ejemplo ingresado en una clínica. La ASPCA señala que algo desagradable, como el olor de la clínica veterinaria, puede quedar asociado al otro gato.

No los juntes a la fuerza. El consejo de Cornell para un gato que vuelve: dale su propia habitación, con arenero, agua y comida. A los pocos días, intercámbialos: el otro gato pasa unos 30 minutos en esa habitación con la puerta cerrada y luego cada uno vuelve a su sitio. Repítelo a diario durante varios días.

Después, deja que se vean desde los extremos opuestos de una habitación, cada uno en su transportín o con arnés y correa, y dales de comer allí para que el otro gato se asocie con algo bueno. Si no comen, sepáralos más. Acércalos un poco cada vez. En Cornell dicen que todo el proceso puede llevar de semanas a meses, según los gatos.

Puedes añadir el intercambio de olores que Cats Protection propone para presentar gatos: pasa con suavidad un paño por las mejillas y la frente de cada gato e intercambia los paños entre sus habitaciones.

Una gata atigrada gris, más pequeña, sale de un transportín abierto en el pasillo mientras un maine coon atigrado marrón la observa a un metro, con las orejas giradas hacia los lados.

Mis gatos se pelean por la noche

Los gatos son por naturaleza más activos al amanecer y al anochecer, sobre todo los gatitos y los gatos jóvenes, según Cats Protection. Dos gatos con energía de sobra a esas horas pueden jugar con mucha intensidad, y los autores del estudio de 2023 señalan que un encuentro mixto puede acabar en pelea de verdad.

Los gatos que viven solo dentro de casa pueden volverse inquietos. Jugar mucho durante el día gasta parte de esa energía, y una caña con plumas va muy bien para eso.

Si los problemas empiezan después de que uno se haya quedado mirando por la ventana a un gato de fuera, quita el estímulo. En Cornell recomiendan bajar la persiana o mantener a los gatos callejeros lejos de la ventana.

¿Puede que uno esté enfermo o tenga dolor?

Merece la pena comprobarlo. La ASPCA dice que cualquier cambio repentino en la conducta de un gato puede indicar un problema de salud, y en Cornell explican que, con un gato agresivo, lo primero es descartar una causa médica. Entre las enfermedades que pueden causar agresividad, Cornell nombra el hipertiroidismo, la artrosis, las enfermedades dentales y los problemas del sistema nervioso central. Un gato con dolor puede atacar a otros animales para que no lo toquen ni lo empujen.

También puede ser al revés. Una revisión publicada en el Journal of Feline Medicine and Surgery explica que una enfermedad puede cambiar el aspecto de un gato o cómo se comporta con los demás, y que pueden reaccionar con agresividad tanto el gato enfermo como los otros. Así que quizá el que necesita ir al veterinario es el gato al que atacan.

Ve al veterinario enseguida si alguno de los dos deja de comer. Después de una pelea, revisa a ambos. Battersea, un refugio británico, advierte que las mordeduras suelen ser difíciles de ver y pueden cerrarse muy rápido, dejando bacterias atrapadas dentro. Si después de una pelea un gato se esconde, está apático, retraído o cojea, llama al veterinario.

Cómo separar a dos gatos que se pelean sin hacerte daño

No metas las manos. En Cornell advierten que puedes hacerte mucho daño si pones una mano entre dos gatos que se pelean. Haz un ruido fuerte o distráelos con un juguete. Cats Protection dice que así captas su atención y la pelea se detiene; la ASPCA sugiere dar una palmada fuerte.

Para mantenerlos separados, pon algo entre ellos. Cornell sugiere una barrera para bebés o un panel de cartón, madera ligera o plástico.

Luego deja tranquilos a los dos. Battersea dice que justo después de una pelea los gatos pueden tener mucha energía acumulada y es mejor dejarlos solos hasta que se calmen. No intentes calmar al gato enfadado: la ASPCA advierte que, si te acercas, un gato todavía alterado puede revolverse contra ti. Dales tiempo antes de acariciarlos o tomarlos en brazos.

No dejes que lo arreglen peleando. La ASPCA dice que los gatos no resuelven sus problemas a base de peleas y que las peleas suelen ir a peor. Tampoco castigues a ninguno. En Cornell explican que cualquier castigo físico puede aumentar el miedo o la ansiedad del gato y empeorar la agresividad.

Cómo evitar que los gatos se peleen entre ellos en casa

Empieza por que nadie tenga que competir. Cats Protection recomienda que cada gato tenga su propio comedero y bebedero, cama, arenero y un sitio para dormir o esconderse, y uno más de repuesto. Ponlos lejos de las zonas de paso y no demasiado cerca del otro gato.

Dales formas de guardar las distancias. Un gato que se siente amenazado quiere un sitio para esconderse o subirse a lo alto, así que las cajas y los rascadores ayudan. Los sitios estrechos, como los pasillos, también necesitan altura, para que un gato pueda apartarse del camino del otro. Con gatos que viven solo dentro de casa, esto cuenta todavía más, porque tienen menos sitios adonde ir. La ASPCA dice que más escondites y lugares altos permiten a los gatos repartirse el espacio como prefieran.

Juega con cada uno de tus gatos. Cats Protection dice que el juego les deja comportarse de forma natural y reduce el estrés, y una caña con plumas los pone en movimiento. Si quieres que esos minutos sirvan también para enseñar un truco a cada gato, un programa de Lapka planifica las sesiones y las ajusta después de cada una.

Premia los momentos de calma. Cuando los veas tratarse con amabilidad, felicítalos o tírales un premio, aconseja la ASPCA. También propone un difusor de feromonas mientras trabajas en el problema.

Un maine coon atigrado marrón descansa en lo alto de un rascador mientras una gata atigrada gris, más pequeña, dormita en el alféizar al otro lado de la habitación.

Cómo volver a presentar a gatos que antes se llevaban bien

Si las peleas son leves o los gatos se llevaban bien, la ASPCA propone empezar de nuevo y despacio. Tenlos en habitaciones separadas durante varios días o semanas, cada uno con su cama, sus cuencos y su arenero. Así se oyen y se huelen sin tener que encontrarse.

Dales de comer a cada lado de una puerta cerrada. Cada día, cámbialos de habitación para que se acostumbren al olor del otro. Pasados unos días, si los dos parecen tranquilos, abre la puerta unos 2,5 cm. Si siguen tranquilos, ábrela un poco más, y luego otro poco.

Cualquier gruñido, resoplido, bufido o zarpazo significa que hay que volver a separarlos e ir más despacio. Si las peleas son fuertes o los gatos nunca se han llevado bien, la ASPCA aconseja una separación más larga y sesiones diarias cortas, empezando lejos y con comida o juego para mantenerlos ocupados. Déjalos solos juntos únicamente cuando puedan comer y jugar tranquilos a unos 60 cm el uno del otro, y al principio solo un rato.

Cuándo pedir ayuda a un especialista en conducta

Si tus gatos siguen peleándose pese a todo, Cats Protection aconseja separarlos y contactar cuanto antes con un especialista cualificado en conducta felina. Habla también con tu veterinario. En Cornell explican que la medicación puede ayudar a algunos gatos, pero solo junto con cambios en su conducta y en la casa, y solo si la receta el veterinario.

Algunas parejas nunca hacen las paces. La ASPCA dice que algunos gatos sencillamente no pueden convivir en paz, y que puede ser más humano tenerlos separados en casa para siempre, o buscar otro hogar a uno de ellos, que obligarlos a vivir años de estrés.

Así pueden ser las notas de una semana después del veterinario

Mar, 18:30: Misty vuelve del veterinario. Bruno la huele, gruñe y le da un zarpazo. Misty pasa a la habitación de invitados con su cama, su cuenco, agua y arenero.

Jue: Bruno media hora en la habitación de Misty, Misty en el resto de la casa. Él huele su cama y se tumba encima.

Dom: cena en los extremos opuestos de la sala de estar, Misty en su transportín. Los dos comen. Bruno todavía agita la cola.

Lun: igual, un metro más cerca. Sin gruñidos.

Unas notas así muestran qué desencadenó las peleas y si cada paso fue tranquilo, para saber cuándo avanzar y cuándo volver atrás. Si uno de los gatos empieza a comer menos o a esconderse, esas mismas notas le sirven al veterinario.

Lo que más se pregunta

Mis gatos se pelean, ¿qué hago?

Detén la pelea con un ruido fuerte o un juguete, no metas las manos y deja que los dos se calmen por separado. Luego piensa qué ha cambiado: una visita al veterinario, un gato en la ventana, muebles nuevos, un gato que parece encontrarse mal. Consulta al veterinario, dale a cada uno sus propias cosas y, si las peleas siguen, sepáralos y vuelve a presentarlos poco a poco.

¿Por qué mi gato ataca a mi otro gato sin motivo?

Puede que el motivo sea algo que no viste. Cornell cita los ruidos fuertes, un gato de fuera visto por la ventana y un roce anterior entre los gatos como desencadenantes habituales de la agresión redirigida. El dolor es otra causa posible, así que cuéntale los ataques al veterinario.

¿Dejo que mis gatos lo arreglen peleando?

No. La ASPCA dice que los gatos no resuelven sus problemas peleándose y que las peleas suelen ir a peor. Interrumpe la pelea con un ruido, sepáralos un tiempo y averigua qué la provocó.

¿Los gatos bufan y gruñen cuando juegan?

El juego suele ser silencioso. Los gruñidos, bufidos y chillidos están entre las señales de pelea que da Cats Protection, y en el estudio de 2023 los ruidos se asociaron a la pelea y no al juego. Si dos gatos jóvenes forcejean en silencio, lo más probable es que estén jugando.

¿Mis gatos pueden volver a llevarse bien después de pelearse?

Hay un método para intentarlo. La reintroducción lenta de la ASPCA está pensada justo para gatos que antes se llevaban bien, y los autores del estudio de 2023 escriben que un encuentro tenso no significa necesariamente que la relación se haya roto. Algunas parejas nunca hacen las paces, y entonces separarlos o buscar otro hogar a uno puede ser lo más humano.

Mis gatos no se pelean. ¿Quiere decir que se llevan bien?

No siempre. Cats Protection dice que muchos gatos que viven juntos están estresados sin llegar a pelearse nunca, y que la tensión constante puede causar cistitis, acicalamiento excesivo o que hagan sus necesidades fuera del arenero. Los gatos unidos se acicalan entre ellos, se frotan el uno contra el otro y duermen pegados.

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