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Entender a tu gato

Por qué los gatos maúllan tanto y qué te piden

Un maullido junto a la puerta, otro junto al comedero y otro cuando entras en casa. Los gatos reservan casi todos sus maullidos para las personas y aprenden rápido cuáles funcionan. Saber para qué es cada uno te ayuda a atender la necesidad, no el ruido.

Un Maine Coon atigrado oscuro, sentado en la cocina, maúlla mirando hacia arriba, hacia el espectador.

En pocas palabras

Los gatos maúllan sobre todo para hablar con las personas: de adultos rara vez maúllan a otros gatos, pero usan el maullido para saludarte y para pedirte comida, atención o que les abras una puerta. Si tu gato maúlla mucho, a menudo es porque ha aprendido que funciona o porque tiene una necesidad sin cubrir, como hambre, aburrimiento o muchas horas a solas. Si el maullido es nuevo, más fuerte o distinto, sobre todo en un gato mayor, es motivo para ir al veterinario.

El maullido es, sobre todo, para las personas

Los gatitos maúllan para avisar a su madre de que tienen hambre, frío o algún problema. De adultos, los gatos rara vez maúllan entre ellos: se comunican con el olor, el lenguaje corporal y otras señales sutiles. Pero a las personas nos maúllan toda la vida, probablemente porque así consiguen que hagamos lo que quieren.

Como respondemos, el maullido adopta muchas formas, con distintos tonos, duraciones e intensidades, y cada gato desarrolla su propio repertorio, que sus personas aprenden a reconocer.

Qué puede estar pidiéndote tu gato

Casi todos los maullidos piden algo cotidiano. Muchos gatos maúllan para saludarte cuando llegas o cuando les hablas. Otros quieren atención: una caricia, juego o un poco de charla. Algunos maúllan cada vez que alguien entra en la cocina, por si acaso, o para despertarte cuando quieren desayunar. Y un gato que quiere salir, o volver a entrar, suele aprender a maullar junto a la puerta.

Cada petición suele sonar distinta: por ejemplo, un maullido corto para pedir atención y uno más largo para pedir comida. Fíjate en la hora, el lugar y lo que pasa después, y cada maullido será más fácil de entender.

Por qué algunos gatos maúllan tanto

Unos gatos «hablan» más que otros, y algunas razas son más ruidosas: el siamés, por ejemplo, tiene fama de hablador. Por eso importa menos cuánto maúlla tu gato que si eso ha cambiado.

En parte, es algo aprendido. Si un gato maúlla y le respondemos con comida o atención, es muy probable que lo repita, y si consigue lo que quiere cada vez que llora, aprende que llorar funciona. Hasta un grito es una forma de atención.

Cuándo maullar más es motivo para ir al veterinario

Si tu gato empieza a maullar más de lo habitual o su maullido cambia, llévalo al veterinario antes de tratarlo como un hábito. El dolor, el hipertiroidismo, la presión arterial alta, la pérdida de vista u oído y el deterioro cognitivo pueden aumentar los maullidos. Aunque siempre haya maullado para pedir comida, conviene revisarlo.

Los maullidos frecuentes, urgentes o desagradables, o los quejidos, pueden indicar dolor, sobre todo si se esconde, come menos o se encorva; si lo sospechas, ve al veterinario cuanto antes. En gatos de diez años o más, los maullidos fuertes, a menudo de noche, con desorientación o cambios en el sueño, pueden apuntar a una disfunción cognitiva, parecida a la demencia humana, aunque otras enfermedades, algunas tratables, pueden verse igual.

Revisa sus necesidades diarias

Si el maullido no es nuevo, busca una causa sencilla antes de pensar que tu gato solo quiere salirse con la suya. ¿Tiene agua? ¿Puede llegar al arenero? ¿Se ha quedado encerrado en algún sitio?

Después, piensa en su día. Los gatos que pasan muchas horas solos pueden maullar más para pedir atención, y ayuda que alguien vaya a mediodía a jugar con ellos. Un gato de interior con pocas ocasiones de acechar, perseguir y saltar puede aburrirse y frustrarse. Orejas giradas hacia los lados o hacia atrás y ojos muy abiertos indican preocupación, no una simple petición.

Necesidades con horario, premio para el silencio

Con la salud y lo básico cubiertos, haz que lo bueno sea previsible. Dale de comer a horas fijas, para que pedir entre horas no le sirva; un comedero automático puede encargarse de los desayunos tempranos. Juega con una caña al menos dos veces al día y dale atención a horas parecidas. Si los maullidos empiezan a una hora concreta, ofrécele un juego justo antes.

Cuando el maullido sea claramente una exigencia, no respondas. Espera un momento de silencio, aunque sea breve, y dale atención enseguida: así aprende que lo que te hace acudir es el silencio. Si ya ha comido su ración del día y sigue llorando, ofrécele juego en lugar de comida. El programa «Maullidos todo el día» de Lapka trabaja los maullidos diurnos con estos mismos pasos pequeños: juego antes de la hora habitual y atención en los silencios.

Qué no hacer

No le grites, no lo regañes, no le eches agua ni le pegues por maullar. Es poco probable que el castigo tenga un efecto duradero, y puede hacer que te tenga miedo, se ponga más a la defensiva y adquiera nuevas conductas no deseadas. En un gato mayor puede aumentar su ansiedad y empeorar los maullidos.

Tampoco ignores un maullido hasta saber qué significa. Y acuerda con todos en casa cómo responder a los maullidos de exigencia, para que la respuesta sea siempre igual de tranquila.

Maullidos junto a la puerta

Los gatos que salen a la calle suelen aprender a maullar junto a la puerta, y uno acostumbrado a salir que ahora debe quedarse dentro probablemente maullará un tiempo ante puertas y ventanas. Una gatera le da a un gato que sale su propia entrada y salida; si está cerrada, puede frustrarlo tanto que maúlle y arañe la puerta.

Los gatos que no salen necesitan mucho que hacer: juguetes, árboles para gatos, comederos rompecabezas y juego a diario.

Gatos sin castrar y maullidos de celo

Es más probable que los gatos sin castrar lancen maullidos largos y fuertes. Una gata en celo llama a los machos con maullidos o aullidos, y puede marcar con orina, intentar escaparse y alejarse de casa; el celo puede repetirse cada dos o tres semanas. Los machos sin castrar maúllan para llegar hasta las hembras y se alejan mucho más de casa.

Castrar o esterilizar es la mejor forma de reducir estos maullidos. Las organizaciones de bienestar animal recomiendan hacerlo hacia los cuatro meses, cuando las gatas ya pueden quedar preñadas. Si tu gato adulto aún no está castrado o esterilizado, habla con tu veterinario.

Un día de maullidos, anotado

Mar · 06:15 maulló en la puerta del dormitorio hasta que me levanté; el desayuno es a las 07:00 · 17:40 maullidos cortos, me seguía por la casa; juego con la caña a las 17:45, luego silencio · 18:10–18:30 maullidos largos en la cocina; esperé una pausa y le di la comida · bebedero lleno, arenero limpio.

Unos días de notas muestran qué maullidos se concentran en torno a las comidas, las puertas o tu rutina, y dónde podrían sustituirlos una hora fija o un juego un poco antes.

Lo que más se pregunta

¿Por qué mi gato maúlla por la noche?

A menudo por aburrimiento o hambre, así que juega con él de día y valora raciones más pequeñas y frecuentes o un comedero automático para la madrugada. No lo regañes: los maullidos nocturnos pueden ser señal de dolor o, en un gato mayor, de desorientación; si es algo nuevo, consulta al veterinario. La guía sobre gatos que te despiertan por la noche trata la rutina del dormitorio.

¿Debo ignorar los maullidos de mi gato?

Solo cuando estés seguro de que es una exigencia, como pedir comida entre horas. Revisa antes lo básico: agua, arenero, una puerta cerrada. Y en cuanto se quede callado, dale atención, para que aprenda qué te hace acudir.

¿Por qué mi gato mayor maúlla tanto?

Primero, que lo revise el veterinario. Con la edad son más frecuentes el hipertiroidismo y la enfermedad renal; los maullidos nocturnos son relativamente comunes con hipertiroidismo o presión alta, y los maullidos fuertes de noche pueden indicar disfunción cognitiva. Algunas causas tienen tratamiento. En casa, ten paciencia: el castigo puede empeorar la ansiedad de un gato mayor.

¿Por qué los gatos lloran?

No lloran lágrimas de tristeza como las personas: sus lágrimas solo mantienen los ojos húmedos y sanos. Lo que llamamos llanto en un gato es un maullido fuerte o un aullido, o a veces un gemido suave, y suele significar que quiere algo o que algo va mal. Consulta al veterinario si le lloran los ojos más de lo normal o ves secreción, heridas o costras alrededor.

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